El para qué

A veces se me da por pensar todo el laburo que hay atrás de esos paquetes de cintas que hacen una película o las pinturas gigantes en algún museo. A veces se me da por ir más allá y pensar en algo que Hitchcock, la película sobre el momento en que se filmó Psicosis, muestra: a todo ese laburo que hay atrás, sumarle todo el laburo mucho más duro de conseguir la plata, hacer sobrevivir una relación afectiva, el acompañamiento de los que orbitan enseñando o la organización de un grupo de trabajo.

Las películas, como un paquete cerrado o un todito pequeño, muy difíciles de hacer separar su belleza en unidades discretas, como diría Metz. Y junto a este paquete de secuencias que hacen un todo, como las oraciones o párrafos a la ficción literaria, tenemos a Flaubert que inaugura un modelo de novela que rompe con los criterios estéticos de la época al buscar asimilar este género “menor” a lo sublime de la poesía en cada una de sus frases. A cada línea de su prosa, un verso. Y todo ese laburo que hay atrás de las relecturas y correcciones, para quien se toma el trabajo, se me viene de vuelta a la cabeza. Como charlan Vargas Llosa y Barnes en Cartagena de Indias.

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Pero en las películas y en las novelas, tal vez al ser productos tan complejos y elaborados, ese proceso de alguna manera puede llegar a estar presente. Y por eso el motivo de este blog, porque la poesía se presenta como esencia, como unas pocas palabras que aparecen y que a lo sumo nos remiten a la sensibilidad del artista en olvido de la historia, como un producto sin proceso, la luz o la magia, que nos pueden hacer suponer que atrás de esas líneas flotantes o momentos hubo cinco minutos de, a lo sumo, sentirlos. Eso es lo que quiero recuperar con el blog, contra lo breve y el impacto, las historias de antes o después de algunas poesías.

Dormir en el Chelsea.

Cuentan que Leonard Cohen se cruzó con Janis Joplin en un ascensor del Hotel Chelsea en Nueva York, y después de una noche insomne con ella escribió esta canción.

Unos años más tarde, entre el 74 y el 77, Charles Bukowski retomó los ecos de Janis (¿en la misma habitación?) para escribir esta poesía.

libertad

estaba sentada en la ventana
de la habitación 1010 de Chelsea
en Nueva York,
la habitación de siempre de Janis Joplin.
hacía 40 grados
y estaba puesta de speed,
tenía una pierna colgando
del alféizar,
y se asomó y dijo
“¡Dios, qué maravilla!”
y entonces resbaló
y casi sale volando,
agarrándose de milagro.
estuvo a punto.
se metió para dentro
se acercó y se tendió e
en la cama.

he perdido a muchas mujeres
de muchas maneras distintas
pero ésa habría sido
la primera vez de esa manera.

más tarde se cayó de la cama
de espaldas
y cuando me acerqué
estaba dormida.

se había pasado el día queriendo
ir a la Estatua de la libertad.
ahora ya no molestaría con
eso un rato.

En el 79, el bajista de los Sex Pistols alcanzaba la coherencia entre los hechos y el discurso inconsciente punk, en algún room de este mismo hotel. Gambarotta lo cuenta así.

ENSAYO (Sid Vicious)

Vicious en el sentido de sádico. De pibe
apaleaba perros en el parque Slough.
Y Sid porque ningún careta
jamás le pondría ese nombre a su hijo.
Mi verdadero nombre fue John Slivkin.
Creo que Slivkin quiere decir
preso en eslavo.
Cuando tenía 15 aprendí a tocar el bajo
con tres dedos.
A los 19 usaba dos.
Ese año grabamos un disco llamado
La Gran Estafa del Rock and Roll
y pasé unos días en el Chelsea Hotel.
Al otro verano
toda la pendejada de Inglaterra
andaba usando esas remeras con la primera plana
de The Sun estampada en el medio.
Sid Vicious, decía el titular, is dead.

Hay un recorrido (también histórico) en lo que significa dormir para estas poesías. En Janis Joplin, la primera de las tres, ese momento indicial se vive despierto, presenciando en cuerpo todo lo que el amor tiene de libertad y de onírico.
Para Bukowski y su chica, el dormir supone una necesidad bio – lógica como condición de libertad o libertad en sí. Caerse de la ventana no es lo mismo que caerse de la cama, eso queda claro, pero en el segundo caso ella sigue durmiendo (viviendo). Quiero decir que en algunos estados de fisura la cama te salva.
A Vicious no lo salvó.
Si el punk es vivir en un estado de inconsciencia permanente, dormir no tiene sentido. El otro costado es un estado de consciencia permanente con iguales efectos que Gambarotta explica mejor en Punctum:

Y en qué momento un hombre pierde
noción y su mente queda en blanco:
cuando no puede dormir y no aguanta
el hecho de estar despierto.

Vicious como la contracara de Joplin en la resignación del sueño. Él se autodestruye en su perpetua condición de esclavo, ella lo quita de su cotidianidad y lo vive sólo en un momento ritual porque, ya lo dijo Derrida, no se puede vivir sin el hueco de la diferencia.

Las habitaciones de un hotel que se justifican al hacer el amor (dormir con) o dormir (a secas) no son otra cosa que más o menos ganancia de libertad.

 

 

 
Posdata: las estaciones de metro parisinas están empapeladas con los afiches del último cd de Leonard Cohen, vuelvo a Buenos Aires y Leonard, con un empujoncito de la discográfica, aparece también en la tapa de los suplementos de diarios. Pero cuando parece que la globalización está al palo, una amiga me llama y nos vemos en un bar de la calle Estados Unidos en San Telmo, con una imagen de Janis Joplin recortada de una revista por alguien y hecha arte en la pared, al lado de la mesa en la que nos sentamos. Voilá.

Ben, Jem y Patti

Benjamin es el nombre de Robert Dickerson; Smoke, el de su banda; y Benajmin smoke, el del documental que hizo Jem Cohen sobre la vida de este músico.
La cosa es que no me acuerdo los detalles de la historia bien bien, y seguro que estoy tergiversando algunos datos, pero era algo asi…

Benjamin era admirador de Patti Smith y no se animaba a decírselo. Su deseo era armarle un porro mientras ella estaba en su camarín, nada más.
Jem se enteró un día que Patti estaba en Atlanta (o en zonas cercanas) y le pidió permiso a Michael Stipe (porque estaban trabajando en un video o algo asi) para ir a invitarla a Patti al recital que Benjamin iba a dar esa noche. De hecho, no sé si le pidió permiso o le pidió un consejo, porque Jem no se animaba a invitarla por miedo a que ¨no le guste¨. Era Patti Smith, nada menos.
Estaban en el recital y cuando Jem pensaba que Patti no iba a ir, apareció.
Asi como llegó, a los quince minutos se fue.

Jem pensó ¨se fue porque no le gustó¨, estaba muy avergonzado por haberla invitado, por haberle hecho perder su tiempo en músicos ignotos, pero cuando la llamó para pedirle disculpas o algo asi, se encontró con que Patti había necesitado sólo esos minutos para inspirarse y escribir esta poesía.

Patti no se animaba a mostrarle la poesía a Benjamin porque tenía miedo de que él se ofendiera porque lo comparaba con la muerte. Jem incluyó a Patti en su docuemntal recitándola en primer plano y tranqui. Ben, al fin pudo entrar al camarín de Patti, y unos días antes de morir, vio el documental.

No me acuerdo si los detalles son esos, pero siempre me quedó sonando el cómo ¨no se animaban a decirse las cosas¨ Ben, Jem y Patti; y el cómo ¨nada hubiera pasado¨ si no se las hubieran dicho. Ah, claro, y que esas cosas que nos pasan a nosotros, también le pasan a gente con esa cantidad de millas, lo que demuestra que a veces los años no son garantía.

La poesía como metáfora en sí

Dice Fabián Casas:

Cosas que pasaron a la misma hora
(after Lorca)

El viejo del brazalete negro
cerró el libro
y dejó sus lentes sobre la mesa.
A las cinco de la tarde.
Las hinchadas se encontraron en el dock
para ver quién la tenía más larga.
A las cinco de la tarde.
Empezó una vez más
“Frankenstein conquista Tokio”
en Sábados de Super Acción.
A las cinco de la tarde.
Se hizo justicia
y el toro
se probó
al torero
de visera.

Ignacio Sanchez Mejías fue un reconocido torero y poeta español de la Generación del 27 que murió por una cornada en 1934. Federico García Lorca escribió una elegía a su nombre, publicada al año siguiente, un tiempo antes de que empiece la Guerra Civil Española.

After Lorca, el miércoles 27 de junio de 1973 el presidente uruguayo Juan María Bordaberry firma el decreto de disolución de las Cámaras legislativas y concreta un golpe de Estado, manteniendo una continuidad institucional pero concentrando el poder en el Ejecutivo. Algo así como un “autogolpe”. Ese mismo día, por una decisión tomada en 1964 y reafirmada en los sucesivos años, la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) inicia una huelga general en defensa del restablecimiento de la democracia que durará quince días. El lunes 9 de julio, a trece días del golpe y de su automática respuesta popular, una movilización organizada entre el Frente Amplio y sectores del Partido Nacional es convocada por Rubén Castillo en su programa “Discodromo” de Radio Sarandí. Para difundir la hora del encuentro con cierto disimulo, el conductor organiza un concurso entre los oyentes que acierten quién era el autor de una poesía que lee con insistencia.

La cogida y la muerte.

A las cinco de la tarde.

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un niño trajo la blanca sábana
a las cinco de la tarde.

Una espuerta de cal ya prevenida
a las cinco de la tarde.

Lo demás era muerte y sólo muerte
a las cinco de la tarde.

El viento se llevó los algodones
a las cinco de la tarde.

Y el óxido sembró cristal y níquel
a las cinco de la tarde.

Ya luchan la paloma y el leopardo
a las cinco de la tarde.

Y un muslo con un asta desolada
a las cinco de la tarde.

Comenzaron los sones del bordón
a las cinco de la tarde.

Las campanas de arsénico y el humo
a las cinco de la tarde.

En las esquinas grupos de silencio
a las cinco de la tarde.

¡Y el toro, solo corazón arriba!
a las cinco de la tarde.

Cuando el sudor de nieve fue llegando
a las cinco de la tarde,

cuando la plaza se cubrió de yodo
a las cinco de la tarde,

la muerte puso huevos en la herida
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

A las cinco en punto de la tarde.

Un ataúd con ruedas es la cama
a las cinco de la tarde.

Huesos y flautas suenan en su oído
a las cinco de la tarde.

El toro ya mugía por su frente
a las cinco de la tarde.

El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.

A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.

Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.

Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,

y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.

A las cinco de la tarde.

¡Ay qué terribles cinco de la tarde!
¡Eran las cinco en todos los relojes!
¡Eran las cinco en sombra de la tarde!

Inmediatamente, la hora empieza a transmitirse de boca en boca hasta que la marcha, multitudinaria, es reprimida con velocidad y dureza a las cinco de la tarde.

Pienso en lo genial de la poesía como metáfora en sí misma, pienso en la utilidad del arte más allá del artista, pienso que la poesía de Lorca podría haberse releído después de la marcha como una crónica, o un relato de toros y toreros.
Pienso en la justicia del torero que se justifica en su coraje, y el desafío de un pueblo que sale a correr y defenderse como toro. Pero el torero evidencia miedo en sus armas, y si teme no se justifica, no tiene razón de ser. El torero cobarde será olvidado sin las elegías de sus pares, la justicia del toro se lo pondrá de visera.

Buenas…

Para ser breve, pensaba en este blog como una manera de acercarme a la literatura y el cine desde la opinón, las anécdotas, las historias o los sentimientos. Digo que pienso en acercarme porque tengo pocos libros y películas encima, y por éso sospecho que en un futuro, para mantenerlo más o menos actualizado, el blog puede ir mutando hacia otros temas más ligados a la cultura popular en general.

Como no sé muy bien a donde apuntaré, empecemos para descubrirlo.

Acá, un adelanto del post que viene. Una película de los sesentas que no tiene mucho que ver, Frankenstein conquista el mundo, pero que aparecerá dando vueltas por ahi.